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El bautismo de Jesús II

(Mc. 1:9-11 Mt. 3:13-17 Lc. 3:21-22 Jn. 1:32-34)



Las imágenes pueden estar protegidas por derechos de autor.


Ora: Salmos 28. Canto: La fuente viva.


El evento en sí no fue un hecho con alguna manifestación especial. Fue un acto humilde de sumisión por parte de nuestro Señor, y un no a la auto-glorificación. Pero le sigue inmediatamente un nuevo derramamiento del Espíritu sobre el recién-bautizado. Se nos narra que en el bautismo los cielos parecían romperse en pedazos, como un velo rasgado en dos, y desde el santuario dentro del velo flotaba una paloma, o que tenía la apariencia de una paloma. Con la visión llegó una voz que, en la conciencia del Señor, no en la del Bautista, que se transformó en las palabras: ‘’Tú eres mi Hijo, el amado, en ti estoy muy complacido’’. Si pudieras reemplazar algún momento en donde escogiste la auto-glorificación y su resultado obtenido por otro que al igual que Jesús te dejes guiar por el Espíritu para obedecer al Padre, ¿cuál sería? ¿y que consecuencias traería para tu vida?

Pero los cuatro Evangelios concuerdan en que la paloma no era más un símbolo del Espíritu Santo, y que es el mismo Espíritu Santo y no la paloma el que descendió y habitó en el Cristo. La paloma era una señal visible que apuntaba al derramamiento del Espíritu invisible; el Espíritu no estaba en la paloma, como después, en el Pentecostés, no estaba en el viento ni en el fuego. Así como el sacramento del bautismo lo físico es la evidencia de lo que no se ve y que pertenece a lo espiritual.



La evidencia es clara. Pero no es tan fácil correlacionar el descenso del Espíritu sobre Jesús después del bautismo con las actividades previas del Espíritu tanto en la concepción como en los primeros años de vida. Si Jesús desde el momento de Su Concepción, ya era el hijo de Dios y que como hombre fue guiado y controlado por el Espíritu de Dios en todo, nos podemos hacer la pregunta: ¿qué lugar tenía para él esta nueva consagración, el derramamiento del Espíritu Santo sobre su vida humana?, ¿qué explicación se debe dar no del bautismo en sí mismo, porque eso se explica en la respuesta que le da nuestro Señor a Juan, sino por el derramamiento del Espíritu que le prosiguió? Ya Lucas se anticipa y nos responde, diciendo que el bautismo marcó un nuevo comienzo en la vida de nuestro Señor. Así como la concepción fue el comienzo de su existencia humana, también lo fue el bautismo de su ministerio. Es el nuevo comienzo de Jesús en su obra Mesiánica, debe recibir un nuevo derramamiento del Espíritu. Debe ser ungido por el Espíritu para su supremo oficio como profeta, Sacerdote y Rey de Israel de Dios. Si el bautismo para Jesús marcó un nuevo comienzo, ¿qué significa para ti el que seamos bautizados y en ese mismo instante recibir el derramamiento del Espíritu Santo en nuestras vidas?

Es necesario entender que las multitudes que se bautizaron en la misma ocasión no escucharon nada, incluso si estaban presentes en su bautismo no hubo conciencia de lo que estaba sucediendo. Solo fue para Jesús, había una conciencia del testimonio del Padre, como si fuese una fuente constante de fuerza interior, que narra el evangelio de Juan:  “Y el Padre que me envió, ése ha dado testimonio de mí”. Para los creyentes de todos los tiempos, el Espíritu y el Agua del Bautismo se encuentran entre las evidencias permanente del Mesías de Jesús. Sigue siendo un desafío para nosotros descubrir, no en lo sobrenatural, sino en lo común y lo ordinario la confirmación de Dios de que somos sus hijos, ¿cuántas veces te has descubierto pidiendo confirmaciones “milagrosas” para lo que Dios ya ha confirmado en tu propio espíritu?

El bautismo fue una inauguración del ministerio, la obra espiritual, invisible, pero efectiva de la unción: no solo para el Ministerio sino para todo el período del oficio mesiánico, que todavía no ha llegado a su plenitud, sino que continúa hasta el final de la era actual. El Espíritu vino al Bautismo para permanecer en Jesús como el Cristo, y para ser en Él la fuente de iluminación y fortaleza para aquellos a quienes a su vez debería bautizar. Pudiste notar lo que el Espíritu hizo en Jesús, lo voy a enlistar: permanecer, ser fuente de iluminación y fortaleza, ¿crees que eso mismo sucedió el día en que descendiste a las aguas?, ¿cómo impacta tu día el reconocer que el Espíritu permanece en ti, te guía y te provee de fortaleza en este tiempo de crisis mundial?

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